El Taller del escultor López Ramírez

En el jerezano barrio del Olivar de Ribero, al refugio y amparo de las vírgenes que dan nombres a sus calles, se encuentra el taller de mi gran amigo, concretamente en la calle Nuestra Señora Peregrina.

Las casualidades de la vida hacen que el taller quede enclavado en esta calle cuyo nombre lleva una Virgen realizada por Luisa Roldán en 1687, y que se encuentra en el museo de las madres benedictinas en la Villa de Sahagún (León). Destacar que López Ramírez es un gran enamorado de la obra de la Roldana.

Nada más cruzar la puerta de entrada al taller notamos una sensación extraña en nuestro cuerpo, algo distinto que en el resto de las casas de la calle ocurre allí dentro.

En esta casa taller, Dios se vale de las benditas manos de López Ramírez para que den forma a partir del barro al rostro de su Santísima Madre, así como al de Nuestro Señor Jesucristo, Dios hecho hombre venido al mundo para la redención de la humanidad.

Los sentidos se nos avivan dentro del taller, huele a húmedo barro y a virutas de madera, ves a la Santísima Virgen por todos los rincones, puedes tocar y acariciar la sonrosada carita del Niño Jesús, cuando la música está baja puedes incluso escuchar entre los golpes del formón el revoloteo de las alas de juguetones querubines que juegan por el taller escondiendo las gubias del maestro.

Húmedo barro y tosca madera, amor por el trabajo, dedicación, sentimiento y oración, son los útiles que nuestro amigo utiliza para dar forma a su obra, obra con la que consigue transmitirnos el mensaje de Dios, con la que nos arranca oraciones y lágrimas.

Os invito a que paséis por esta bendita casa y disfrutéis viéndolo trabajar.

Jesús Escudero.

Taller

 

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